Casa Pequeña

Ensenada, Puerto Varas. región de los Lagos

Año: 2021

Materialidad: Panel SIP, Madera.

Memoria de Proyecto

IRA MENOS

1 _ La tipología de la “Tiny House” se ha hecho muy popular en el último tiempo. Y con ella, la idea romántica de vivir con menos (menos espacio, menos cosas, y un supuesto menos problemas) se ha llegado a capitalizar en una amplia parrilla de contenidos; series de Netflix, cuentas de Instagram e incontables tableros de Pinterest que muestran casas pequeñas en paisajes rurales han hecho de esta idea una tendencia. Y aún más, esta es promovida como una visión de futuro; una respuesta ante el inminente colapso de los actuales modos de vida. Pero, ¿qué ocurre en la realidad, más allá de la idea?

2_ Nos mudamos a esta casa a principios de Enero. En los Lagos la llegada del verano es sinónimo de locura y colapso. Todo se desordena por un par de meses. Con el buen clima llegan las vacaciones, y con ellas las visitas. No llevábamos ni dos semanas habitando la casa cuando llegaron las primeras. El tiempo justo para lograr acomodar pertenencias, alimentos, algunos muebles, utensilios y artefactos en un mínimo espacio. Una primera tentativa de orden que nació condenada a volver al punto de partida.

Fuimos hasta doce personas en una casa de 4,8 x 4,8 metros. No se podría decir de una dinámica previa en la forma de usar la casa, que cambiara al cargar de tal intensidad a cada uno de los -pocos- espacios en ella, porque nunca alcanzó a existir tal dinámica previa. Pero sí hubo intenciones arquitectónicas que se materializaron. El altillo se volvió el lugar de la privacidad y el más apropiado para las siestas. El estar, como lugar que ocupa el centro de la casa, sucedía también entre la cocina y el dormitorio principal. Tres superficies equivalentes funcionando en continuidad. En los días y las noches cálidas del verano, el ventanal se corría por completo y la terraza duplicaba la cantidad de suelo en el interior.

Hay un pacto no declarado al asumir la vida en tan poco espacio. Cada uno que lo ocupe (temporal o permanentemente) debe estar dispuesto a adaptarse y colaborar en él. Por ejemplo, quien lava los platos sucios debe guardarlos inmediatamente, y la escalera del altillo debe acomodarse si no se está ocupando. A la hora de dormir, el último en pie debe guardar silencio, o estar fuera de la casa. De otra manera, el desorden se acumula rápidamente y la vida se entorpece.

3 Los días se van haciendo más cortos, las noches más frías, y la vida ha vuelto a una intensidad normal. Pasaron las visitas, y con el tiempo la casa ha logrado un orden más estable. Mirando desde este punto hacia atrás, habitar la casa se ha vuelto una analogía de lo que ir a menos podría llegar a significar en distintos niveles de complejidad. Por de pronto, más que una meta a alcanzar ó un listado de requisitos con los que se ha cumplido satisfactoriamente, una dirección a seguir. Pero a fin de cuentas, una dirección radicalmente opuesta.

GO TO LESS

1 _ The “Tiny House” typology has become very popular lately. And with it, the romantic idea of ​​living with less (less space, fewer things, and supposedly fewer problems) has come to capitalize on a wide range of content; Netflix series, Instagram accounts and countless Pinterest boards showing small houses in rural landscapes have made this idea a trend. And even more, this is promoted as a vision of future; a response to the imminent collapse of current ways of life. But what happens in reality, beyond the idea?

2_ We moved into this house at the beginning of January. In Los Lagos the arrival of summer is synonymous with madness and collapse. Everything gets messy for a couple of months. With the good weather come the holidays, and with them the visits. We hadn’t been in the house for two weeks when the first ones arrived. Just enough time to accommodate belongings, food, some furniture, utensils and artifacts in a minimum space. A first attempt at order that was born condemned to return to the starting point.

We were up to twelve people in a house of 4.8 x 4.8 meters. The attic became the place of privacy and the most appropriate for taking naps. The living room, as a place that occupies the center of the house, also happened between the kitchen and the main bedroom. Three equivalent surfaces working in continuity. On warm summer days and nights, the main window would slide all the way back, and the deck doubled the amount of floor space inside.

 
There is an unstated pact in assuming life in such a small space. Everyone who occupies it (temporarily or permanently) must be willing to adapt and collaborate in it. For example, whoever washes dirty dishes should put them away immediately, and the loft ladder should be accommodated if not being used. At bedtime, the last one standing must keep quiet, or be out of the house. Otherwise, clutter builds up quickly and life gets clumsy.
 
3 The days are getting shorter, the nights colder, and life has turned to a normal intensity. The visits passed, and over time the house has achieved a more stable order. Looking back from this point, inhabiting the house has become an analogy of what going to less could mean at different levels of complexity. For now, more than a goal to achieve or a list of requirements that have been satisfactorily met, a direction to follow. But in the end, a radically opposite direction.




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